Recalcitrantes monólogos emprestados de los vaivenes que a diario nos son otorgados, sin apenas desmerecer el asunto truculento de cuantos días tengamos que transcurrir por doquier Reply
Ya era tiempo que me anime a escribir algunas de las cosas que me han sucedido, normales o increibles, de tó.
Imagen tomada de http://www.flickr.com/photos/theundersigned/163763939/
Como es el día de la madre, quiero recordar algunas cosas curiosas que me pasaron y en las que mi madre estuvo presente de alguna manera.
¡Feliz día a todas las madres que leen mi blog!
Muchos de nosotros hemos tenido alguna vez una premonición. Algunas veces nos llega un mensaje del futuro a través de nuestros sueños. Pero existen dos fenómenos perfectamente explicables relacionados con estas "profecías". Uno de ellos lo conocemos como deja-vu, el otro no se cómo se llama.
En el deja-vu, nuestro cerebro nos crea un falso recuerdo, de manera casi instantánea. Este recuerdo nos hace creer que antes hemos estado en un lugar que apenas acabamos de conocer, otras veces nos hace creer que ya conocemos a una persona y otras, que ya sabíamos algo recientemente aprendido.
El otro fenómeno (aquel que no se si tiene nombre alguno), consiste en que realmente soñamos con eventos futuros. Pero no porque seamos adivinos, sino porque nuestro cerebro sueña muchísimas cosas que no recordamos hasta el momento en que las vemos ocurrir. Es decir, nuestra mente está tan ocupada mientras dormimos, que fabrica miles de eventos posibles en las pocas horas de sueño. Soñamos con familiares, con amigos, con lugares. Nos visitan, jugamos, lloramos, los vemos morir, nos accidentamos, resolvemos problemas o nos metemos en ellos. Y todo ocurre en nuestras fantasías. Luego despertamos y olvidamos prácticamente todo, hasta que alguna de estas cosas ocurre y recién recordamos que la habíamos soñado. Entonces nos maravillamos por que pensamos que poseemos algún don que muy pocos tienen.
Sin embargo estos dos fenómenos no alcanzan para explicar algunos sucesos que me han ocurrido o de los que he sido testigo.
Hacían años que yo no veía a mi madre. Una mañana me levanté y le dije a mi hermana: "soñé que mi mamá venía". En mi sueño, lo recuerdo claramente, yo entraba a la sala y veía a mi madre sentada en un sillón de la sala. Entonces yo lloraba desconsoladamente porqué sabía que era un sueño. Mi hermana no quiso comentar nada y nos fuimos al colegio. Cuando regresamos esa tarde, mi madre estaba sentada en el mismo sillón en que la había soñado. Y lloré desconsoladamente, pero de alegría. Quizás ese sueño se había venido repitiendo noche a noche, no lo sé. pero justamente esa mañana lo había recordado y se me había ocurrido contárselo a mi hermana.
Pero la más contundente premonición me ocurrió cierta madrugada en que estaba escuchando el noticiero vespertino desde un televisor que estaba en otra habitación. Escuché una noticia que llamó mi atención: unos orientales habían secuestrado un avión de pasajeros en los Estados Unidos. Eran más o menos las seis de la mañana y me levanté a comentar la noticia con mi madre.
- Mami, ¿escuchasté que han secuestrado un avión?
- No, me he quedado dormida. A lo mejor lo has soñado
- No mamá, lo he escuchado claramente. Voy a prender mi televisor
Entonces regresé a mi cuarto y puse las noticias. Estaba esperando que digan algo del dichoso avión, pero nada. ¿Pero qué interés tenía para mí un avión secuestrado? No lo sé. Quizás sólo quería enterarme si lo había soñado o no.
Pasaron los minutos y no decían nada. Me dormí.
Volví a despertarme cerca de las nueve y a los pocos minutos dieron la noticia de que un avión se había estrellado contra el World Trade Center. Mientras pasaban las imágenes de una de las torres humeantes, un segundo avión se estrelló contra la otra torre. Ni yo ni el hombre que relataba las noticias sabíamos que pasaba. "Estamos viendo la repetición del impacto", dijo. Luego se empezó a tener información del terrible evento del que todos fuimos testigos. Y si, no uno, sino dos aviones habían sido secuestrados por "unos orientales". ¿Se puede explicar esto científicamente?
Aún hay más. Una noche en que yo dormía plácidamente, mi madre empezó a llorar en su habitación. Yo me levanté corriendo para ver que ocurría, fui el primero en llegar. Ella estaba llorando dormida y escuche que decía: "¡No, pobrecito!". La despertamos y seguía llorando. Le preguntamos que qué ocurría, pero no quería decirnos nada. Sólo se limpiaba las lágrimas y al final nos dijo que había sido sólo una pesadilla y que nos la contaría por la mañana. Pero en la mañana ella lo había olvidado todo. Cuando le contamos lo que había ocurrido, se preocupó y nos dijo que iba a llamar a su familia. En ese entonces no teníamos teléfono, así que salió para hacer una llamada de larga distancia. Al regresar nos dijo que había fallecido el tio que ella más quería. Más adelante nos enteramos de otros detalles. Su tio habia muerto en un accidente de carretera, justamente a la hora en que mi madre había estado llorando en sueños.
Por cierto, mi madre me dijo que nunca duerma con la mano en el corazón, que eso causa pesadillas. Me consta que es cierto, pero no sé si les pase a todas las personas. Cierta vez se lo comenté a un médico y me dijo que era falso, que no tenía nada que ver. Pero su hijo había estado escuchando la conversación y esa noche se puso la mano en el corazón, porque no conocía el significado de la palabra pesadilla. Mi amigo médico me contó que su hijo tuvo una pesadilla horrible y empezó, recién, a ensayar una explicación.
Imagen tomada de: http://www.flickr.com/photos/wisdoc/127115669/
Pienso que debe ser algo muy normal que nuestros sueños estén acompañados por alguna canción que alguna vez hemos escuchado. Al menos me parece factible. Si en nuestros sueños hay imágenes y sonidos ¿porqué no puede sonar alguna melodía de vez en cuando? Lo que sucede es que la mayoría no recuerda lo que sueña. Al despertar suelen destruirse la mayoría de imágenes, sonidos y demás sensaciones con las que hemos soñado.
Pero cierta vez me ocurrió algo que no me termino de explicar. Estaba yo, entre dormido y despierto, pensando en que ya estaba amaneciendo y que pronto tendría que levantarme. De pronto alguien prendió la radio de mi casa y empezaron a pasar algunas de las canciones que más me gustaban. Recuerdo que sonó "Band on the run" y yo desde mi cama cantaba las partes que recordaba. Aún no abría los ojos, pero cantaba con buen volumen. Luego presentaron una "nueva" canción de Poison. La canción estaba re-buena. Era un tema bastante acústico, como "Every rose has its thorn".
La emisión estaba tan buena, que pensé en poner un cassette y dejar que se grabe lo que pusieran. Entonces abrí los ojos para levantarme y me encontré en la más absoluta oscuridad. No estaba amaneciendo, nadie había prendido la radio y ni siquiera se escuchaba un solo ruido. Todo había sido un sueño.
Todo ese sueño podría considerarse de lo más normal, excepto por una cosa: la "nueva" canción de Poison. Una canción que nunca existió y no se como fue a dar a mis sueños.
En otra oportunidad soñé que estaba perdido, tratando de llegar a casa. Caminando llegué a un restaurant en donde había un letrero que decía "se necesita mesero". Vaya, como estaba perdido, pensé en quedarme a trabajar ahí. Cuando entré al lugar empecé a escuchar una canción. Lo curioso de esta, era que hablaba de mi vida. En ese momento empezaron a aparecer créditos en mi sueño. Créditos como los que aparecen en una película. Luego apareció bien grande el nombre de la película: "Tu vida". Si señor, con canción y todo.
"Todos tenemos un nombre cósmico, cuando descubras el tuyo, acéptalo y vive feliz de saberlo". Eso fue lo que un amigo me dijo una vez y que, por supuesto, me pareció una tontería más de esas que uno escucha a diario. El caso es que yo estaba un día instalando una aplicación y cuando llegué a la parte en que tenía que poner mi nombre, se me ocurrió escribir cualquier cosa con el teclado. Resultó despues que yo usaba mucho este software y a diario veía en mi pantalla el mensaje: "Este programa ha sido registrado a nombre de cgargu taty". Fue de esta manera que terminé por decidir que, si yo tenía un nombre cósmico, debía ser ese.
He llegado a muchas conclusiones con mi nombre. Por ejemplo, pienso que debe escribirse Cgargu Ta-Ty, puesto que Ty significa "hijo de", a diferencia de Ti que se usa para las hijas. ¡Hasta hay una maestra Jedi llamada Shaak Ti!
Pero para aceptar esa terminología, hay que aceptar que existe un planeta llamado Shili (que no tengo ni idea donde queda), donde habita la especie Togruta. Por lo tanto Cgargu Ta-Ty debe ser originalmente un Togruta. Hay poca información en internet sobre los Togrutas, pero si quieren saber algo más de lo que ya hay, solo pregúntenmelo a mi, que me he inventado un huevo de cosas y voy a hacer una historieta al respecto.
Se que mi nombre no es fácil de pronunciar, se dice como haciendo gárgaras (Cgargu) y la "Y" se pronuncia como ye, no como i. Ni yo puedo decirlo, jajaja.
¿Se animan a decirme su nombre cósmico? Y si no lo conocen aún, ¡anímense a descubrirlo!

Recuerdo la primera vez que tuve un desdoblamiento. Al parecer los recuerdos, combinados con un estado profundo de relajación, son un buen catalizador para que ocurra este fenómeno. Aquella primera vez me asusté mucho, pues pensé que estaba muriendo. Pude ver el techo de mi habitación, pude verlo incluso por dentro y cuando lo atravesaba, sentí un horrible zumbido en mis oidos.
La siguiente vez no fue hasta muchos años después. Nuevamente los recuerdos me jugaron esa curiosa pasada. La primera vez recordaba el lugar en donde estaba ahora, ahora recordaba el lugar en donde estuve la primera vez. Era también de madrugada. Probablemente era la misma hora y quizás hasta el mismo día. Mi alma flotó y se desplazó muy cerca del piso, esta vez no me asusté, la dejé ir.
Busqué la ventana, que estaba semiabierta, para salir. Pensé que si intentaba atravezar la pared o el techo, mis oídos volverían a zumbar. Me vi por primera vez en el techo de esa casa y observé alrededor. Uno de los vecinos tenía un lindo árbol en medio de su jardín, del cual pendía una jaula con un canario. Fué suficiente para esta segunda experiencia.
Al día siguiente subí al techo y pude comprobar lo que había visto. Ahi estaban el arbol, la jaula y el canario, el cual cantaba alegre por el hermoso día. Pese a la evidencia, me quedaron dudas de lo que yo mismo había experimentado.
Nuevamente pasó el tiempo y algunas escenas de la película "Ghost" me hicieron sobresaltar. Cuando el fantasma intentaba atravesar la puerta, se escuchaba un zumbido muy parecido al que yo había experimentado y esto lo hacía retroceder. A mi me hizo encoger en mi asiento y hasta ahora me ocurre cuando vuelvo a ver la película. Se supone que el alma no tiene oídos, así que no podría explicar la naturaleza de ese zumbido que yo lo atribuía únicamente a mi imaginación. Ahora pareciera ser que no soy el único que lo ha experimentado.
Ya me había olvidado del asunto, cuando llego a mis manos un libro llamado "El método Silva de Control Mental". En uno de los capítulos, el autor explica una técnica (?) para entrar al "estado alfa". Consiste en relajarse con los ojos cerrados y contar desde 100 hasta 1, lentamente. Se supone que al llegar a 1, se alcanza un estado de enorme brillantez mental. Pues gracias Señor Silva, cuando yo iba más o menos por el número 20, me desdoblé por tercera vez en mi vida. Había descubierto la forma de desdoblarme a voluntad.
Lo probé decenas de veces y casi siempre lograba hacerlo. Sólo faltaba encontrarle alguna utilidad a tan curiosa habilidad. Pensé que podría ser muy útil para espiar a mi guapa vecina, así que un amanecer calculé la hora aproximada en que todo el mundo se mete en la ducha y lo hice nuevamente. 100, 99, 98, 97... Y en algún punto de la cuenta, logré salir.
Sin embargo, descubrí algo en esta ocasión: mi alma rebelde no me obedece ni a mi mismo. Mi voluntad no era suficiente para evitar que se distraiga con flores, hormigas, orugas, colores y con el aroma de los arbustos y geranios. A mi alma le gustaba más disfrutar de esos pequeños oasis de naturaleza que ver los pechos de mi vecina. No lo podía creer.
¿Existen peligros en esta práctica? Me habían dicho que no, que existe una unión entre tu alma y tu cuerpo llamada "hilo de plata", la cual es muy difícil de romper. Este hilo se va soltando a medida que tu cuerpo se aleja y puede contraerse en un instante, trayendo a tu alma de vuelta. Sin embargo, en una ocasión me sentí en peligro. Estaba "paseando" por el exterior y decidí pasar por encima de unas casas. Cuando me disponía a hacerlo, escuche un silbato junto con una orden de "¡Alto!". Volteé a atender ese llamado y vi a un niño de aspecto pobre, con un silbato en la mano. Pensé que el no podía verme y continué con mi viaje. "¡He dicho que alto!", - dijo nuevamente -, "Esta prohibido pasar por ahí".
Me sentí muy confundido. Ese parecía ser un niño de carne y hueso y sin embargo podía verme. Traté de despistarlo, elevándome sobre el suelo y, tercamente, intenté pasar por el mismo lugar.
"Esta es la última vez que te lo advierto", escuche decir junto a mi oído y, aterrorizado, contraje mi "hilo de plata" para regresar a mi cuerpo. El corazón se me salía. Ese día perdí la habilidad de desdoblarme a voluntad. Ahora me ocurre muy rara vez, de manera esporádica.
Un tiempo después, conocí a la persona que vivía en la casa sobre la que intente "volar" aquella vez. Cuando me senté en su sala a conversar me llamó la atención un curioso elemento del decorado: un pequeño cráneo humano.
- ¿Y esta calavera?, - pregunté
- Es "Panchito", el "almita" que cuida nuestra casa.
No pude dejar de relacionar esa respuesta con el niño que me había causado tanto terror. ¿Será que aquel niño que me detuvo aquella vez, era "Panchito"? No deseo terminar de averiguarlo.
Estoy seguro que hay más gente que no miente con aquello del desdoblamiento. Un amigo, quien no cree en almas ni en vida después de la muerte, me cuenta que practica la relajación profunda y a veces siente que se sale de su cuerpo y que puede dar algunos paseos. El opina que todo es una ilusión de su propia mente.
Les dejo esta hermosa canción como despedida y a propósito de lo que les he contado. Que tengan todos un lindo día y gracias por sus visitas.
Cuando llegué a vivir a este barrio, no había un lugar donde comprar un buen trago. Solía ocurrir que te vendían una cosa por otra, falsificando el envase. Lo único que podíamos hacer mis amigos y yo, para evitar esta estafa, era caminar un par de kilómetros, hasta una zona más comercial; comprar ahí nuestro trago y regresar caminando para empezar a tomarlo.
En una de esas ocasiones íbamos tres de nosotros, cansados porque cargábamos con nuestras guitarras. Aquella vez decidimos tomar el trago cerca de donde lo habíamos comprado, en un parque.
Nos instalamos y empezamos a tomar y a tocar guitarra, procurando no molestar demasiado al desconocido vecindario.
Tras unos cuantos vasos de "cubas", apareció un joven que llevaba de paseo a su perro boxer, sujetándolo con una correa. Pensamos que nos iba a echar de ahí, pero fue muy amistoso. Se puso a tomar con nosotros y a acompañarnos con el canto. Cuando terminamos de tomar, nos dijo: "Amigos, tengo mas trago en mi casa, vamos para allá". Nos miramos algo dubitativos ("niños", no acepten nada de un desconocido), pero finalmente accedimos. Eramos tres, ¿Qué podía pasarnos?
Entramos, por una cochera a oscuras, a una linda y lujosa casa de dos pisos. Él nos pidió que no hicieramos ruido para no despertar a nadie. Caminamos por un estrecho pasillo mientras mirábamos el suelo de baldosas para no tropezarnos. Al final de este recorrido, llegamos a un patio en donde había un par de habitaciones separadas del resto de la casa. Entramos en una de ellas. La habitación era un poco más pequeña e incómoda de lo que esperábamos, pero el hombre cumplió su promesa y trajo un nuevo trago.
Ví sobre un escritorio algo que me llamó mucho la atención: los dibujos con lápices de color mas perfectos que he visto en toda mi vida. Se trataba de preciosos trazos que imitaban figuras pétreas, talladas de forma perturbadora y amenazante. Parecían extraídos de la mente de algún escultor de la cultura Chavín.
- ¿Quieres ver más de esos dibujos? -Me preguntó el anfitrión-.
- Si -le respondí-. Entonces me mostró todo un álbum con decenas y decenas de esos dibujos. Lamentablemente no me ofreció ninguno en regalo.
- ¿Quisieras conocer al que los hace?
- Claro que sí
El hombre se dirigió hacia un ropero, abrió las puertas y pudimos ver un enorme bulto de ropa, al parecer sucia. "¡Sál de ahi!" -ordenó-, a la vez que daba un puntapié en medio del bulto. De entre la ropa salió un hombre con aspecto de vagabundo, harapiento, de cara y manos sucias, pelucón y sin afeitar. Le molestaba mucho la luz. Ante la insistencia del anfitrión, nos saludó de mala gana y luego volvió a meterse en el bulto de ropa y cerráronse las puertas del ropero tras de él. Asimilamos esa horrenda visión y continuamos con nuestra pequeña parranda, como si no hubiéramos visto nada.
Nuestro extraño amigo empezó a ponerse un poco melancólico y nos hablaba, siempre en tiempo pasado, de un matrimonio con una hermosa mujer, del mucho dinero que había manejado su familia, de viajes por el mundo y, sobre todo, de una hija a la que amaba muchísimo, pero que ya no podía ver. En medio de aquella tristeza, el joven nos pidió que interpretáramos la canción "Muñeca rota". No la habíamos tocado nunca, pero intentamos improvisar.
Y justo en esa parte de la canción, el hombre rompió en sollozos. Tuvimos que dejar de tocar, pero de todas maneras nos agradeció que le hubiésemos hecho recordar a su pequeña niña.
Nos pareció oportuno despedirnos en ese momento pues el ambiente ya estaba demasiado cargado de melancolía y él insistió en escoltarnos. Remontamos la veintena de cuadras hasta nuestras casas, junto con él y su perro boxer. Nos incomodó que conociera nuestro domicilio, pues era una persona muy extraña; así que nos despedimos de él un par de cuadras antes de llegar. Nos hizo un adiós de los que se hacen a los que crees que ya no verás nunca más y se dió la media vuelta con su perro.
En ese momento notamos algo que no encajaba con lo que habíamos percibido esa noche: había amanecido. Eso nos parecía imposible puesto que habíamos comprado el trago a las once de la noche y según nuestros cálculos, debíamos haber estado unas tres horas -a lo mucho- en ese triste lugar. Pero en realidad habían transcurrido más de siete horas. Con esa confusión, nos fuimos cada uno a nuestras casas.
Una semana después, le contábamos toda esta historia a un amigo, a bordo de su auto. A él le pareció incluso más extraño que a nosotros mismos y sugirió ir hasta esa casa tan misteriosa. Era muy de noche, pero estuvimos de acuerdo en ir al lugar.
Cuando llegamos, no podíamos encontrar la casa. Todas eran diferentes a la que habíamos conocido. En el único lugar posible había una construcción en escombros, casi totalmente demolida. En esta, había una cochera por donde mi amigo pudo meter su auto y alumbrar hacia el interior. Vimos algo que nos puso los pelos de punta:
- ¡Las baldosas del piso! -Se trataba del mismo pasillo por donde habíamos caminado con mucho cuidado para no tropezarnos-.
- No puede ser esta la casa, parece haber sido demolida hace mucho tiempo. Todo está oxidado, el piso está demasiado desgastado. Nosotros conocimos una casa nueva. Además, ¿porqué hubieran tenido que demoler una casa tan bonita y lujosa?
Alumbrados por la luz del auto, en medio de una gran oscuridad, llegamos a la conclusión de que habíamos estado con unos fantasmas, en una casa fantasma y hasta con un perro fantasma. Por eso los tristes recuerdos, por eso todo lo decía en tiempo pasado. Por eso no podía ver a su hija.
Nuestros ya nerviosos sentidos vieron algo moverse en la oscuridad. Un bulto por el suelo, justo en frente de nosotros. Imaginé que pronto vería frente a mi al fantasma de los hermosos dibujos, aquel que dormía adentro de un gran bulto de ropa en un ropero. No sé que imaginarían mis amigos pero también pude sentir su angustia.
- ¡Enciende el auto!
- ¡Vámonos!
- ¡Putasuvida, no enciende!
Del suelo se levantó primero un hombre, subiéndose el pantalón y luego una mujer, acomodándose el sostén. Habían estado haciendo el amor.